Con el gato Jinks probando su alma de periquito sobre mi hombro y Dixie asegurándome que una canción de Noah and the whales es como una versión indie de La quiero a morir, la risa lleva a Jinks a preferir observarme sobre la mesa, cerca del ratón, por si acaso, pero a distancia de mis brazos en movimientos.
Iba a comentar que hay nuevo amigo en la blogosfera, Desenredando la red, pero el compañero (seguro, segurísimo, que mucho más activo que yo) aún no ha comenzado a escribir. Y seguro, también, que comentará cosas interesantes (no como otros, carraspeo…). Y es que esto de los blogs ya me parece un tanto antiguo (excusa) y trabajoso con lo fácil que es retuitear, es decir, opinir sin tener que utilizar más que una tecla. De verdad que eso del Twitter pone muy cuesta arriba lo de bloguear.
Pero, en fin, a falta de comentarios sobre el nuevo bloguero, sí le damos una calurosa bienvenida, como se suele decir, y dejo algunos ejemplos de descubrimientos acertados o no.
-Fabulosamente retro la canción de Adele ‘Rolling in the deep’. Y divertidamente sesentero lo último de Belle & Sebastian. Completo el trío con Cat Power.
-Y no es porque esto vaya de gatos, pero tengo que decir que hacía mucho tiempo que no me reía tanto con un libro. Tanto que lloré de risa cuando pretendía quedarme dormida. El ‘Soy un gato’ de Soseki es muy gatuno y este gato sin nombre vive experiencias que cualquier amigo de míster Jinks entenderá. En fin, que muy recomendable. Algo así como El gato saliendo de la bolsa, ese divertidísimo cómic de Jeffrey Brown al que, al parecer, son inmunes los que no se hospedan en casas de gatos.
PD: Acabo de descubrir que el cómic tiene segunda parte. Se va para mi interminable lista de la compra post-paro o post-euromillones.


