El espíritu del gato Jinks, rebelde y dicharachero, se apodera, a veces, de nuestro gato Felipe. Entonces, Felipe nos ve a nosotros como un par de malditos roedores. Otras veces, el espíritu del gato Jinks se apodera de nosotros, y entonces vemos a nuestros jefes, a nuestros compañeros e incluso a aquellos con los que tratamos (políticos, artistas y otros personajes) como unos malditos roedores.
Por eso necesitamos este blog, para lanzar nuestros maullidos, para rugir nuestros temores, para ronronear nuestras debilidades. Por eso el gato Jinks, desde su paraíso de dibujos animados, baja al mundanal ámbito de lo digital con sus alter ego Pixie y Dixie. Así sea.




¿Era necesario un blog más en el saturado ciberespacio?
maria, no me entero de nada, es la primera vez que veo un blog, y que digo???bueno pues ya me diras tu algo.
besotes
joer escribo y no me veo