Clásicos para planchar

2 03 2011

Mientras Telecinco da vueltas y vueltas a la basura para llenar hasta cuatro canales con una programación que sólo se puede pillar con pinzas (y poco selectivas), la Sexta ha compensado mi abandono del cable (por eso de la crisis) con la transformación de un canal en un canal de cine. O casi. Temático no es, porque las mañanas están reservadas a las telenovelas, aunque menos mal, porque si ayer planché toda la ropa que encontré para no perderme un clásico de Wilder que no había visto (La vida privada de Sherlock Holmes), hoy quizás hubiese dejado limpísima la cocina al ritmo de Centauros del desierto. Menos que todavía existe la contención y el sentido de la responsabilidad. La cocina tendrá que esperar.

Por cierto, la película de Wilder muy recomendable, aunque la Sexta convirtiese las dos horas largas que dura en nada menos que tres. Con lo mal acostumbrada que estaba con el cable, no recordaba semejantes parones publicitarios. Y encima para descubrir que los anunciantes repiten anuncio (lo dicho, la crisis).

Y cambio de tema, os dejo este enlace a una noticia sobre la ironía, o algo así. Para amenizar, esta bonita versión de un tema de The Cure.






Dixie me fastidia las canciones

21 02 2011

Con el gato Jinks probando su alma de periquito sobre mi hombro y Dixie asegurándome que una canción de Noah and the whales es como una versión indie de La quiero a morir, la risa lleva a Jinks a preferir observarme sobre la mesa, cerca del ratón, por si acaso, pero a distancia de mis brazos en movimientos.

Iba a comentar que hay nuevo amigo en la blogosfera, Desenredando la red, pero el compañero (seguro, segurísimo, que mucho más activo que yo) aún no ha comenzado a escribir. Y seguro, también, que comentará cosas interesantes (no como otros, carraspeo…). Y es que esto de los blogs ya me parece un tanto antiguo (excusa) y trabajoso con lo fácil que es retuitear, es decir, opinir sin tener que utilizar más que una tecla. De verdad que eso del Twitter pone muy cuesta arriba lo de bloguear.

Pero, en fin, a falta de comentarios sobre el nuevo bloguero, sí le damos una calurosa bienvenida, como se suele decir, y dejo algunos ejemplos de descubrimientos acertados o no.

-Fabulosamente retro la canción de Adele ‘Rolling in the deep’. Y divertidamente sesentero lo último de Belle & Sebastian. Completo el trío con Cat Power.

-Y no es porque esto vaya de gatos, pero tengo que decir que hacía mucho tiempo que no me reía tanto con un libro. Tanto que lloré de risa cuando pretendía quedarme dormida. El ‘Soy un gato’ de Soseki es muy gatuno y este gato sin nombre vive experiencias que cualquier amigo de míster Jinks entenderá. En fin, que muy recomendable. Algo así como El gato saliendo de la bolsa, ese divertidísimo cómic de Jeffrey Brown al que, al parecer, son inmunes los que no se hospedan en casas de gatos.

PD: Acabo de descubrir que el cómic tiene segunda parte. Se va para mi interminable lista de la compra post-paro o post-euromillones.





La A es roja, claro

12 01 2010

SanaSana me lleva por el mundo de los descubrimientos contradictorios. Un día el vino es lo mejor que te puedes tomar al levantarte y al siguiente mejor no acercarte ni a las uvas. Es lo que tiene la ciencia, que depende de por dónde la pilles o del día que tenga. Pues en ese trajín de buceo en páginas en las cuales me pierdo en las palabras un buen día, como hoy, descubro que la sinestesia está dentro de la ciencia. “Facultad poco común”. Así la describen en más de una página. Entre los poco comunes está esta Pixie a la que le costó descubrir que no todo el mundo veía las vocales con colores. Vamos, lo normal. Pues no, poco común. Pero no tanto. Dentro del, disque, extraño mundo sinestésico yo soy de lo más vulgar. De lo más común. Hay quien saborea las palabras y algunas le saben bien y otras no. Esto me parece un tanto desagradable, por lo que limita el lenguaje, pero sí me gustaría ver la música en colores (así hasta me sentiría como una heroína de Héroes). En mi caso ni los números tienen color, son de lo más aburridos. Sólo las vocales. Pero lo peor no es lo común de mi sinestesia poco común, sino otra facultad que los neurólogos aseguran que está asociada a esta facultad y que sí considero todo un poder: la memoria. Una buena memoria, una gran memoria se supone que tienen los sinestésicos. Pues a mí no me ha tocado. Ni de lejos. Ya tengo una desmemoria casi, casi legendaria. Y va a peor. Y eso que la ‘a’ sigue siendo roja, la ‘e’ amarilla, la ‘i’ verde, la ‘o’ blanca y la ‘u’ negra. Esto sí lo recuerdo. Pero, claro, es obvio.





Soltera y sin compromiso

10 10 2009

Es el estado laboral actual de Pixie. Desde ayer, completamente desvinculada (sí, Pixie es un tía y anda medio liada con Dixie, para los que no lo sepáis) de la familia minutera. Ni más órdenes del tipo porque yo lo valgo (no sin motivo, ya que estar físicamente en Madrid otorga poderes sobrenaturales para entender todo lo que sucede en el resto del mundo) ni más estadísticas. Ah, ni más salarios de la empresa privada, durante una temporada (espero que no muy larga) seré funcionaria, sí, cobraré del estado. Y sin oposiciones. Pero no creo que me aburra. Dixie me va a preparar juguetitos. Además de su Sanasana (malandrines, aún no la habéis visitado?), me va a dejar jugar a ser una superguru de la agenda cultura gallega y otro tanto de lo mismo del mundo mundial de los cotilleos. Nada de belenciñas, para malas caras las de las amy del mundo, así que será un nido de víboras del más alto nivel. Pensamos en llamarle disque.es, cómo lo veis? Se admiten sugerencias. También se admiten contratos en periódicos con mucha clase que dejen total libertad a sus redactores….





En suspenso

19 08 2009
El sueño eterno.

El sueño eterno.

Así podrían calificarse los últimos meses (y probablemente los próximos) en lo que a este diario ratonil se refiere. El problema es la falta de excusas o, más bien, la falta de perspicacia para convertir el día a día en una excusa. Sea como sea, Sole me ha dado el pie en esta ocasión al pedirme que le recomiende algún título de novela negra, y como esto no va de calidad sino de lo leído y del gusto de cada quien, pues aquí pongo algunos de los libros que más me gustan:

-El largo adiós, de Raymond Chandler. Está en Alianza y Cátedra. Por si sirve de algo, en la Wikipedia pone que es la novela más importante de Chandler. En mi caso, no sé si es porque fue la primera que leí o porque es la más trabajada, pero fue todo un hallazgo. Lo malo es que es una de las últimas novelas del personaje de Philip Marlowe y te lo encuentras ya bastante cansado. Entre mis tareas pendientes está releerme sus ocho libros en orden cronológico para seguir la evolución del personaje, pero es puro vicio, por eso de que el autor está muerto y ya no tengo nada más que rascar. En fin, que pruebes con este y si te gusta, ya te paso el resto.

-La piscina de los ahogados, de Ross MacDonald. Alianza. De este hombre, también estadounidense y también muerto, sólo me he leído unos pocos libros (los que he encontrado), pero para mi es el otro gran autor de novela negra, con un personaje que parece un Marlowe más mayor, mucho más cansado y mucho más duro. Por cierto, en catalán es más fácil encontrar sus libros que en español.

-El lémur, de Benjamin Black. Este me lo estoy leyendo. Black es el seudónimo del irlandés John Banville, un escritor ‘serio’ (y vivo) que en su tiempo libre escribe novela negra. Hace unos meses me leí la primera, El secreto de Christine, y aunque la trama es más bien floja y al autor le falta darle más tensión a la narración, está tan bien escrito que voy a darle otra oportunidad con su nueva novela, que publicó por entregas en un periódico, lo que, de buenas a primeras, ya mejora su ritmo. Promete.

-Jugada de presión, de Paul Benjamin. Anagrama. Con este seudónimo y con esta novela negra debutó Paul Auster. Son las batallas de Auster contadas por Marlowe. Peculiar y divertido.

-El invierno en Lisboa, de Antonio Muñoz Molina. Seix Barral. Es más homenaje al ambiente de las películas clásicas de cine negro que una novela negra, pero está muy bien.

-Graham Greene. Sus historias no son de detectives profesionales envueltos en una compleja trama, son de otro estilo. Nuestro hombre en La Habana, El cónsul honorario y El tercer hombre son geniales, aunque mi favorita es El americano impasible. Tampoco está vivo, sr schrodinger (cómo sigue su gato?).

-Leo Caldas. Es el nombre del detective de nuestro escritor de novela negra autóctono, el vigués Domingo Villar. Creo que tienes en casa su primera novela, Ojos de agua. Acaba de sacar la segunda, La playa de los ahogados, que, en mi opinión, cae más en los tópicos que la primera. En cualquier caso, están entretenidas. Están en Siruela.

Espero que este cutre listado sirva para algo a alguien. En cualquier caso, se admiten sugerencias.








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