
El sueño eterno.
Así podrían calificarse los últimos meses (y probablemente los próximos) en lo que a este diario ratonil se refiere. El problema es la falta de excusas o, más bien, la falta de perspicacia para convertir el día a día en una excusa. Sea como sea, Sole me ha dado el pie en esta ocasión al pedirme que le recomiende algún título de novela negra, y como esto no va de calidad sino de lo leído y del gusto de cada quien, pues aquí pongo algunos de los libros que más me gustan:
-El largo adiós, de Raymond Chandler. Está en Alianza y Cátedra. Por si sirve de algo, en la Wikipedia pone que es la novela más importante de Chandler. En mi caso, no sé si es porque fue la primera que leí o porque es la más trabajada, pero fue todo un hallazgo. Lo malo es que es una de las últimas novelas del personaje de Philip Marlowe y te lo encuentras ya bastante cansado. Entre mis tareas pendientes está releerme sus ocho libros en orden cronológico para seguir la evolución del personaje, pero es puro vicio, por eso de que el autor está muerto y ya no tengo nada más que rascar. En fin, que pruebes con este y si te gusta, ya te paso el resto.
-La piscina de los ahogados, de Ross MacDonald. Alianza. De este hombre, también estadounidense y también muerto, sólo me he leído unos pocos libros (los que he encontrado), pero para mi es el otro gran autor de novela negra, con un personaje que parece un Marlowe más mayor, mucho más cansado y mucho más duro. Por cierto, en catalán es más fácil encontrar sus libros que en español.
-El lémur, de Benjamin Black. Este me lo estoy leyendo. Black es el seudónimo del irlandés John Banville, un escritor ‘serio’ (y vivo) que en su tiempo libre escribe novela negra. Hace unos meses me leí la primera, El secreto de Christine, y aunque la trama es más bien floja y al autor le falta darle más tensión a la narración, está tan bien escrito que voy a darle otra oportunidad con su nueva novela, que publicó por entregas en un periódico, lo que, de buenas a primeras, ya mejora su ritmo. Promete.
-Jugada de presión, de Paul Benjamin. Anagrama. Con este seudónimo y con esta novela negra debutó Paul Auster. Son las batallas de Auster contadas por Marlowe. Peculiar y divertido.
-El invierno en Lisboa, de Antonio Muñoz Molina. Seix Barral. Es más homenaje al ambiente de las películas clásicas de cine negro que una novela negra, pero está muy bien.
-Graham Greene. Sus historias no son de detectives profesionales envueltos en una compleja trama, son de otro estilo. Nuestro hombre en La Habana, El cónsul honorario y El tercer hombre son geniales, aunque mi favorita es El americano impasible. Tampoco está vivo, sr schrodinger (cómo sigue su gato?).
-Leo Caldas. Es el nombre del detective de nuestro escritor de novela negra autóctono, el vigués Domingo Villar. Creo que tienes en casa su primera novela, Ojos de agua. Acaba de sacar la segunda, La playa de los ahogados, que, en mi opinión, cae más en los tópicos que la primera. En cualquier caso, están entretenidas. Están en Siruela.
Espero que este cutre listado sirva para algo a alguien. En cualquier caso, se admiten sugerencias.